En este final de temporada, después de lo ocurrido, mi cuarto parece un desierto. Me quedo en la cama, entre almohadas con pelos, pijamas y calzones abandonados. Debajo de la cama: arena. Evito estar ahí pero en realidad estoy ahí todo el tiempo. Arena, piedras, dunas. Al pie de la cama, en la pared de enfrente: un espejo, ¿una puerta? Quién sabe. Meditación en la estepa farmacéutica. Bajo un reflector que me quema la piel y me la pone de un color tostado que no me gusta, no como bronceado, tostado. El reflector resalta hasta mis movimientos más pequeños, mis intenciones más ínfimas, no me deja dormir. A veces pienso: esta podría ser la oportunidad de parar la avalancha de la vivencia y pensar lo que ha pasado. Pero entonces experimento el habitual deslizamiento filosófico imparable hacia el lado opuesto. Entre sueños. Con precisión científica. Entonces me levanto y doy una vuelta. Entre lajas amarillas encuentro un periódico color ocre que anuncia “Es inevitable la muerte del Papa”. En la cama: ropa olvidada, objetos sadomasoquistas, píldoras, un pato, un mosquito, un mosco, porqué hablarle en diminutivo. Un Pato y un Mosco son todo lo que necesito. Hago una mueca de desempleado. Hablo en círculos evitando estar en la cama. Luego desaparece todo. Y estoy de nuevo en la cama. Luego se prende el reflector. Mi piel se va poniendo cada vez más del color del periódico, me confundo entre las lajas. A veces me quedo dormido y sueño que Malcolm Lowry está sentado al pie de la cama y me dice: one should drink neither whiskey nor tequila, but mescal! A veces me despierto y digo: lo perdí todo. El Pato me contesta, y qué ¿lo necesitas mucho? A veces entro al cuarto y digo “esta es mi inmensidad en bruto a cántaros”. El espejo lo chupa todo. Camino a cuatro patas en la cama, tiemblo, me rasco la espalda, pienso en lo ocurrido, me digo “and this too, this maniacal vision of senseless frenzy, but controlled, not quite uncontrolled, somehow almost admirable, this too, obscurely, is me”. Lowry, desde una duna no muy lejana, pero más allá de las lajas, me contesta “revolution rages too in the tierra caliente of each soul”. El progreso ético es la única solución. Cuando no puedo dormir paseo por el cuarto, evitando pasar frente al espejo donde se refleja una mujer desconocida. Subo a una duna y me dejo caer rodando hasta abajo. Cuando regreso a la cama parece que ha empezado el otoño y la desconocida duerme abrazando al Pato y a Mosquito. Me acuesto a su lado con cuidado. Me despierto y veo la cara del diablo, y le pregunto: ¿qué hora es?. Y él me responde: ¿cuánto tiempo necesitas? Cuando salga pienso tomar clases de karate empresarial. Alrededor de la cama: arena, piedras, lajas amarillas, un periódico. Tomo el periódico, recorto la nota y la pego en la pared: es inevitable la muerte del Papa. Tomo una almohada y le voy quitando los pelos: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere. Luego desaparece todo. A veces se apaga el reflector y baja la temperatura. En esas ocasiones tomo a la desconocida de la mano y bajamos de la cama a caminar por el desierto. Subimos a la duna más alta y nos acostamos en la arena fresca. Me gusta traer con nosotros al Pato y a Mosquito, a ella le gusta abrazarlos. Yo la veo a los ojos y le digo: tus ojos, se me va el día sólo viéndolos. Entonces me quedo dormido y sueño que estoy de la mano con Patti Smith en un cuarto grande, lleno de gente de todo tipo, que ha llegado al mismo edificio más o menos al mismo tiempo, y somos todos libres, y estamos todos viendo un telón, esperando que se abra. Entre la gente distingo a Laurie Anderson y me dice: you were born and so you’re free, so happy birthday. Entre la gente veo a Iggy Pop. Se abre la cortina y está Diamanda Galás cantando Free among the dead. Sueño que estoy cenando con mi familia y Grace Jones está parada en la mesa tocando el acordeón y cantando La vie en rose pero nadie la hace caso. Sueño que voy en una moto abrazando a Iggy Pop, a toda madre por Nueva York a media noche, oyendo a Patti Smith a todo volumen: revolution is a necessary result of the inability of man to reform and transform ways. Luego estoy con Iggy en Central Park, él me toma la mano, me da un beso y me dice: i wanna be your dog. Yo le contesto: the night belongs to us. Luego despierto y la desconocida ya no está. Sólo el Pato y Mosquito. Veo el techo del cuarto desierto y me digo: la corta duración de mi vida, el pequeño espacio que ocupo: la inmensidad de los espacios, hay más estrellas que gente en la tierra, gente o estrellas me ven con tristeza, etc. Alguna vez le dije a la desconocida: and someone will pluck your flower, mouth of the wellspring. La desconocida es pelirroja. Me voy quedando dormido y Patti Smith me susurra al oído: horses, horses, horses. El espejo lo chupa todo. Un Pato y un Mosco son todo lo que necesito.
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I'M SO SAD...
ResponderEliminari want to be there.
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